Soy el que no pudo ser...

Malamente me hago mío

porque sé que no pertenezco a nadie;

gozo de la sinrazón y me desahogo con perfumes

de piernas desnudas cara al sol;

determino que mis alas de antiguo ángel

todavía están depositadas

en aquel abismo de estercolero con tufos

y esqueletos de asesinatos predecibles.

 

Llegado el momento que tanto ansías,

apúntame con la pistola y sonríe

antes de que yo lo haga al ver tu rostro

de despojo humano,

de alma desaprovechada

entre mentiras que la mayoría creen

ya que no pueden creer

ni en sí mismos.